Despedidas, cumpleaños o simplemente un día con el grupo. Para más de doce personas se pasa a catamarán y se cierra aparte.
El formato normal es una hora de salida para un máximo de doce personas, con precio por persona. Sirve para despedidas, cumpleaños o simplemente para juntar al grupo.
Para grupos mayores se pasa a catamarán, que tiene mucha más cubierta y admite hasta cien pasajeros. Eso ya se presupuesta aparte porque cambia el barco y hace falta reservar con antelación.
Se puede subir comida y bebida. Lo único que pedimos es que no entre cristal en cubierta: si se rompe, la salida se acaba ahí.

Sí, y es lo normal en una salida de celebración. Lo que hay que tener presente es que dentro del puerto y cerca de la costa el volumen se modera: en el agua el sonido viaja mucho más lejos de lo que parece desde cubierta.
Una vez fuera y fondeados, sin problema. Lo práctico es traer la música ya descargada en el móvil, porque la cobertura de datos mar adentro es irregular y no hay nada que corte antes una fiesta que una lista de reproducción que deja de cargar.
Para el formato de hasta doce personas, con unos días basta fuera de temporada alta. En julio y agosto, y para cualquier fin de semana, hay que contar con semanas: son las fechas que primero se cierran.
Para grupos grandes en catamarán el plazo es mayor, porque hay que cuadrar la embarcación, el catering y el número final de asistentes. Con eventos de empresa o despedidas grandes, lo sensato es cerrar la fecha en cuanto se sabe y ajustar los detalles después.
Si el parte impide salir en condiciones, se cambia la fecha sin coste. Nunca compensa hacer una celebración con mar de fondo: la mitad del grupo lo pasa mal y la salida se recuerda por lo que no debería.
Una llovizna suelta no suspende nada, y de hecho suele durar poco en esta costa. La decisión la toma el patrón la misma mañana, con el parte delante, y se avisa cuanto antes para que el grupo pueda reorganizarse.
Sí, siempre que el barco esté fondeado y con el motor parado, y con el visto bueno del patrón. Es de hecho lo que ordena la salida: se navega un rato, se fondea en una zona resguardada, la gente se baña y luego se vuelve.
Lo que no se hace nunca es saltar con el barco en marcha ni con el motor encendido, por evidente que parezca. El patrón avisa cuándo se puede entrar al agua y cuándo hay que subir, y esa indicación es la única que no admite discusión a bordo.
La reserva se hace a nombre de una persona, que es quien confirma la fecha y el número final de asistentes. Repartir después entre el grupo es cosa del grupo: la empresa no cobra por separado a doce personas.
Ese detalle conviene cerrarlo antes de reservar, porque es la fuente habitual de líos en una despedida. Quien organiza asume el compromiso de la reserva, y el número de asistentes que se confirme es el que se factura, aunque alguien falle el mismo día.
Hasta doce personas, que es el límite del formato de una hora con precio por persona. Es la medida que cubre la mayoría de las despedidas y cumpleaños, y la que se puede reservar con menos antelación.
A partir de ahí se cambia de embarcación. El catamarán admite grupos mucho mayores y da cubierta de sobra para moverse, pero deja de ser una reserva estándar: se presupuesta aparte, se cierra el catering y hay que fijar la fecha con bastante margen.
La tarde, con diferencia. La última franja antes de la puesta de sol es la que mejor funciona para una celebración: la luz es la mejor del día, el calor ha bajado y el ambiente a bordo es otro.
La mañana tiene su público, sobre todo cuando la fiesta incluye baño y se busca el mar más plano. Si en el grupo hay gente que se marea con facilidad, la salida de mañana es la opción sensata aunque las fotos salgan peor.
| HORAS | HORARIO |
|---|---|
| 1 hora (máximo 12 personas) | consultar |
La tarifa se confirma al reservar. Llámanos y te la decimos en el momento.
Si no está aquí, llámanos: en dos minutos te lo resolvemos por teléfono.
El formato normal es de hasta doce personas por hora. Para grupos mayores se pasa a catamarán, que admite hasta cien pasajeros.
Sí. Lo único que pedimos es que no entre cristal en cubierta: si se rompe, la salida se acaba ahí.
Sí, dentro de lo razonable y respetando los horarios del puerto. Los barcos grandes llevan equipo propio.
Para el formato de una hora, con unos días basta. Para catamarán y grupos grandes, con semanas: hay que cerrar barco y catering.
Déjanos el teléfono y te llamamos. En julio y agosto conviene reservar con antelación.
Puerto Deportivo de Fuengirola, local 36. Se puede pasar y ver los barcos antes de reservar.
Sin coste. Nunca compensa salir a ver qué pasa.
Chalecos para todos los tripulantes, incluidos en el precio.