Treinta embarcaciones con y sin titulación, de 6,6 a 31,7 metros, repartidas entre Fuengirola, Puerto Banús, Marbella, Estepona y Málaga.
Cada barra es una embarcación real, dibujada a escala por su eslora. En turquesa macizo las que se llevan sin titulación.
El alquiler de barcos en la Costa del Sol se reduce a una pregunta: quién lleva el timón. Si lo llevas tú, la embarcación tiene que ser de las que se gobiernan sin titulación y navegas dentro de una zona marcada. Si prefieres no preocuparte, sale un patrón contigo y no necesitas ningún título ni saber navegar.
A partir de ahí manda el tamaño. De 6 a 8 metros son lanchas para un grupo pequeño y un par de horas. De 8 a 15, barcos a motor con patrón para pasar el día, que es lo que más se alquila. Por encima de 18 metros ya son yates con tripulación completa, y esos se contratan por medio día, día entero o varios días.
Aparte están los que no son de motor: veleros y catamaranes. Un velero se alquila cuando lo que apetece es navegar de verdad, sin ruido y a otro ritmo. Un catamarán se alquila cuando hay grupo: al tener dos cascos apenas escora y tiene cubierta de sobra, así que la gente que no está acostumbrada al mar lo pasa bien.
Y los de pesca, que son barcos a motor preparados con portacañas, vivero y sonda, y que salen con un patrón que conoce los caladeros. Ahí la licencia de pesca la pone cada pescador: la expide la Junta de Andalucía y no la damos nosotros.
La flota no está toda en el mismo puerto. Las embarcaciones pequeñas salen del Puerto Deportivo de Fuengirola; los yates, la goleta y los barcos de pesca están amarrados en Puerto Banús; hay un yate en Estepona, un catamarán en Marbella y otro en Málaga. Al reservar se confirma dónde hay que presentarse, porque entre Fuengirola y Puerto Banús hay media hora de coche.

Es la primera decisión y condiciona todo lo demás. Sin titulación se puede gobernar una embarcación pequeña dentro de una zona marcada, tras una explicación de diez minutos en el pantalán. Con patrón a bordo no hace falta ningún título ni saber navegar, y el abanico de barcos se abre entero.
La segunda opción es la que más se contrata, sobre todo en grupo: por lo que cuesta la diferencia, uno se quita de encima la maniobra de atraque, la elección de la cala y la responsabilidad del barco.
Dos horas dan para llegar a una cala cercana, fondear un rato y volver. Es el formato de tarde y el más pedido por parejas.
El medio día, cuatro horas, permite dos paradas y comer a bordo sin prisa. El día completo, ocho horas, es lo que hay que contratar si se quiere llegar a Marbella o a Puerto Banús y volver sin mirar el reloj. Para grupos grandes casi siempre compensa el día completo: el coste por persona baja y la salida deja de ser una carrera.
Hasta 6 personas: lancha sin titulación o barco a motor pequeño. De 7 a 12: barco a motor con patrón, que es el grueso de la flota y va de 8,1 a 15,2 metros.
De 12 a 15 con nivel alto: yate con tripulación, en Puerto Banús o Estepona. Por encima de 12 y hasta 100: catamarán. La regla práctica es que el número de la documentación es el máximo legal, no el cómodo: para pasar el día bien, restar dos o tres plazas.
Las embarcaciones pequeñas, las que se llevan sin titulación y los barcos a motor de menos de 12 metros salen del Puerto Deportivo de Fuengirola, que es la base.
Los dos yates, la goleta, los tres barcos de pesca y el velero están amarrados en Puerto Banús. Hay además un yate en Estepona, un catamarán en el puerto deportivo de Marbella y otro catamarán, el de 100 pasajeros, en Málaga. El punto de embarque se confirma al reservar.
De mayo a octubre es la temporada natural, con el agua entre 18 y 24 grados y días largos. Julio y agosto son los meses de más demanda y también los de más viento de poniente por la tarde.
Junio y septiembre son los mejores meses para navegar y casi nadie lo sabe: mismo tiempo, mar más plana, calas vacías y disponibilidad de barcos. De noviembre a abril se navega perfectamente en los días de calma, y es cuando salen las mejores jornadas de pesca de fondo.
Crema solar, agua, gorra y calzado que no marque la cubierta. El DNI o pasaporte de quien firma el alquiler. Y poco más: los chalecos y todo el material de seguridad van incluidos y revisados.
Se puede subir comida, bebida y nevera. La única condición firme es que no entre cristal en cubierta, por una razón evidente: una botella rota en un barco donde todo el mundo va descalzo acaba la salida en el momento.
La flota no está toda en el mismo sitio. Cada puerto tiene lo suyo.

La llevas tú. Te explicamos el manejo antes de salir.

De 8 a 15 metros. No necesitas ninguna titulación.

Preparados para pescar, con patrón que conoce los caladeros.

Sin ruido de motor y a otro ritmo.

Estables y con mucha cubierta. Para grupos.

De 19 a 32 metros, con tripulación completa.
Si no está aquí, llámanos: en dos minutos te lo resolvemos por teléfono.
Un catamarán. Al tener dos cascos apenas escora y la cubierta es mucho más amplia, así que la gente que no está acostumbrada al mar lo pasa bien. El de Málaga admite hasta cien pasajeros.
Sin patrón llevas tú el barco y navegas dentro de la zona autorizada; hace falta que la embarcación sea de las que lo permiten. Con patrón no necesitas titulación ni experiencia, y él se encarga de la ruta, el amarre y la seguridad.
Lo más habitual son dos horas o medio día. Con dos horas da tiempo a costear hasta una cala, fondear un rato y volver. Para llegar más lejos hace falta el día completo.
Sí, hay barcos preparados con portacañas, vivero y sonda, y salen con patrón que conoce los caladeros. La licencia de pesca marítima de recreo es personal y la expide la Junta de Andalucía.
Déjanos el teléfono y te llamamos. En julio y agosto conviene reservar con antelación.
Puerto Deportivo de Fuengirola, local 36. Se puede pasar y ver los barcos antes de reservar.
Sin coste. Nunca compensa salir a ver qué pasa.
Chalecos para todos los tripulantes, incluidos en el precio.