
Una despedida en el mar sale bien cuando el grupo llega sabiendo cuántos caben, a qué hora se sale y qué no se sube a bordo. Esto es lo que conviene cerrar antes de reservar.
Una despedida en barco en Fuengirola se organiza con cuatro decisiones: cuántos sois, a qué hora salís, qué actividad añadís antes o después y qué normas hay a bordo. Para grupos de hasta doce personas hay un formato de una hora que sale del Puerto Deportivo de Fuengirola. Si el grupo pasa de doce, la fiesta se hace en catamarán, y la capacidad máxima del barco no se supera ni por una persona.
Las normas de una fiesta en barco son pocas y se cumplen todas: nada de cristal a bordo, la música va en el móvil de alguien del grupo, nada de confeti ni globos sueltos y nada de alcohol para quien lleve el timón. Si quien organiza la despedida las cuenta en el grupo de mensajes una semana antes, el día de la salida nadie se lleva una sorpresa en el pantalán.

El formato de una hora está pensado para un máximo de doce personas, contando a quien se casa. Es una cifra cerrada, así que conviene tener la lista de asistentes confirmada antes de llamar y no el mismo día. Si a última hora se apunta alguien más y el grupo pasa a trece, ya hace falta otro barco, y eso en julio o agosto puede no estar disponible.
Para grupos más grandes la flota tiene otras opciones fuera de Fuengirola. En Puerto Banús hay una goleta de 24,1 metros que admite 36 personas, y en Málaga un catamarán de 23,7 metros para hasta 100 pasajeros, que solo sale como evento cerrado y se reserva con semanas de margen. Puerto Banús queda a unos 28 kilómetros por la A-7, unos treinta minutos en coche.
En esta costa, a partir del mediodía entra la brisa térmica y, con poniente, el mar se riza por la tarde. Un barco lo aguanta sin problema, pero un grupo de pie, con música y moviéndose de un lado a otro de la cubierta nota cada ola. Si alguien del grupo se marea con facilidad, la mañana es la franja más tranquila para salir.
La última hora antes de la puesta de sol tiene otras ventajas: el calor afloja, la costa se ve con luz lateral y al desembarcar queda toda la noche por delante para la cena. En julio y agosto esa hora se reserva con varios días de margen. De octubre a mayo suele bastar con llamar el día anterior y cerrar la hora por teléfono.
Desde la playa de al lado del puerto salen las actividades de grupo que mejor combinan con las fiestas en barco. La banana se contrata por grupo y lleva de cuatro a seis personas en fila, remolcadas por una lancha, con chaleco obligatorio. Con un grupo de doce salen dos tandas seguidas. Si alguien va con miedo, se le puede pedir al piloto que vaya suave.
Para quien prefiera ver la costa desde arriba, el parasailing son unos doce minutos en el aire, a entre treinta y cincuenta metros, y se vuela solo, en pareja o de tres en tres según el peso. Las motos acuáticas van por turnos de quince minutos y se pilotan desde los 18 años. Todo eso va antes del barco: después de brindar nadie debe llevar los mandos de nada.
La primera es que no sube cristal. Un vaso roto en una cubierta mojada, con gente descalza, acaba en un corte y en la vuelta a puerto antes de tiempo. Las bebidas van en lata o en botella de plástico, y los vasos, de plástico duro o reutilizables. Si alguien quiere brindar con algo especial, que lo pase antes a una botella que no se rompa.
La segunda es que no se tira nada al mar: ni confeti ni globos sueltos, porque lo que cae al agua ya no se recoge. La música se pone desde el móvil de alguien del grupo, así que conviene llevarlo cargado y con la lista descargada antes de embarcar. Y la capacidad máxima del barco es la que es: nadie se cuela aunque sea amigo del novio o de la novia.
Quien lleva el timón no bebe alcohol, y esa regla no tiene excepciones. Si todo el grupo quiere brindar, lo sensato es salir en un barco con patrón. El patrón gobierna, fondea y responde de la seguridad, y el grupo queda libre para la fiesta. Desde Fuengirola salen barcos a motor con patrón, y la tarifa se da por teléfono según la duración.
Si el grupo prefiere llevar el barco por su cuenta, hace falta título: la barca de 4 metros pide como mínimo la licencia de navegación y se entrega con diez minutos de explicación y una fianza que se devuelve íntegra. Hay que volver con luz de día y quedarse en la zona autorizada, así que no encaja con una salida al atardecer. Las lanchas de 6,6 a 6,9 metros exigen el título de Patrón de Navegación Básica (PNB) a quien lleve el timón.
Bañador puesto desde casa, toalla, gorra, gafas de sol con cordón y crema solar resistente al agua, que se renueva cada dos horas. Para el barco, calzado que no marque la cubierta. Todo eso cabe en una bolsa de tela, que a bordo se guarda en cualquier hueco; una maleta rígida estorba y acaba rodando por la bañera con el primer golpe de mar.
El chaleco no hay que llevarlo: va uno por tripulante, incluido, y el material de seguridad se revisa antes de cada salida. Lo que sí se agradece es una bolsa estanca para el móvil, sobre todo si después hay banana, y una camiseta seca para la vuelta. Si hay disfraz, mejor uno que se quite rápido, porque el baño desde el barco suele llegar antes de lo previsto.
Las tarifas no se publican: se dan por teléfono en el 669 06 27 56, de lunes a viernes de 9:00 a 20:00 y los fines de semana de 10:00 a 18:00. También se puede dejar el número en el formulario de la web y esperar la llamada. Para que os den precio en la misma llamada, tened a mano tres datos: número de personas, hora preferida y qué actividades queréis sumar al barco.
Si el parte no deja salir en condiciones, la fecha se cambia sin coste. Con menos de 15 nudos de viento sale casi todo; entre 15 y 20 se suspende el material ligero, y por encima de 20 solo salen los barcos grandes. El levante mete mar de fondo, que es lo que más incomoda a un grupo de pie. La portada de la web enseña viento, ola y temperatura del agua cada media hora.
Si no está aquí, llámanos: en dos minutos te lo resolvemos por teléfono.
El formato de una hora admite hasta doce personas. A partir de trece se pasa a un catamarán, y la capacidad máxima de cada barco no se supera nunca.
Sí. La música va en el móvil de alguien del grupo, así que conviene llevarlo cargado y con la lista descargada antes de embarcar.
No. Ni confeti ni globos sueltos, porque lo que cae al mar no se puede recoger. Tampoco sube nada de cristal a bordo.
Si el parte no deja salir en condiciones, se cambia la fecha sin coste. Conviene tener pensado un día alternativo cuando se cierra la reserva.
Déjanos el teléfono y te llamamos. En julio y agosto conviene reservar con antelación.
Puerto Deportivo de Fuengirola, local 367. Se puede pasar y ver los barcos antes de reservar.
Sin coste. Nunca compensa salir a ver qué pasa.
Chalecos para todos los tripulantes, incluidos en el precio.