Lo que hay que mirar antes de salir, y lo que llevamos siempre a bordo.
Lo primero es el parte. En esta costa el viento cambia rápido: con levante entra mar de fondo y con poniente fuerte se levanta rizado en cuestión de una hora. Si el parte no acompaña, se cambia la fecha; nunca compensa salir a ver qué pasa.
Todas las embarcaciones salen con el material de seguridad obligatorio revisado y con chaleco para cada tripulante. Los chalecos se llevan puestos, no guardados: puestos salvan y guardados no sirven de nada.
Antes de salir se explica dónde está el material, cómo se pide ayuda por radio y cuál es la zona de navegación autorizada. Son cinco minutos y es la parte más importante del alquiler.

Chalecos salvavidas homologados para cada tripulante, aro salvavidas con rabiza, extintor, bengalas o señales luminosas, espejo de señales, achicador, remos o medio de propulsión auxiliar y botiquín. La lista exacta depende de la zona de navegación de cada embarcación.
Todo eso se revisa antes de cada salida, no una vez al mes. Y antes de zarpar se explica dónde está cada cosa: de nada sirve llevar bengalas si nadie sabe en qué cajón están.
Por el canal 16 de VHF, que es la frecuencia internacional de emergencia y la que escucha Salvamento Marítimo de forma permanente. O llamando al 112 desde el móvil, que en toda la costa tiene cobertura.
Al pedir ayuda hay que dar tres cosas por este orden: quién eres, dónde estás y qué pasa. La posición es lo más importante: si hay GPS a bordo, se leen las coordenadas; si no, una referencia visible desde tierra.
Con aviso de temporal o de fuerte oleaje, con más de 20 nudos sostenidos para una embarcación pequeña, o con mar de fondo entrando de levante aunque el viento sea flojo, porque el mar de fondo no se ve desde el puerto.
Tampoco de noche si la embarcación no está equipada y autorizada para ello, ni con niebla. Y la regla que resume todas: si hay dudas, no se sale. Cambiar la fecha no cuesta nada; una salida mal decidida puede costar mucho.
Gritar «hombre al agua», señalarlo con el brazo sin dejar de mirarlo ni un segundo y lanzar el aro salvavidas. La persona que señala no hace nada más: solo señalar. Perder de vista a alguien en el mar es cuestión de segundos y encontrarlo después es difícil.
El patrón para el motor, vira y se aproxima siempre por sotavento, de modo que el barco no derive encima de la persona. Nadie se tira al agua a rescatar salvo que sea imprescindible: se pasa de un problema a dos.
Son la urgencia real de casi todas las salidas, muy por delante de cualquier avería. En el mar el sol pega desde arriba y rebota desde el agua, y el viento engaña porque no se nota el calor.
Crema solar de factor alto antes de embarcar y renovada cada dos horas, gorra, camiseta para los niños y agua en abundancia. Un día de barco sin sombra deshidrata más que una caminata, y el alcohol acelera el proceso.
Si no está aquí, llámanos: en dos minutos te lo resolvemos por teléfono.
Si el parte no acompaña, se cambia la fecha sin coste. Nunca compensa salir a ver qué pasa.
Sí, y se lleva puesto, no guardado. Puestos salvan; guardados no sirven de nada.
Por el canal 16 de VHF o llamando al 112. Antes de salir se explica dónde está la radio y cómo usarla.
El material de seguridad obligatorio, los chalecos y el combustible. Y se explica la zona de navegación autorizada: son cinco minutos y es la parte más importante del alquiler.
Déjanos el teléfono y te llamamos. En julio y agosto conviene reservar con antelación.
Puerto Deportivo de Fuengirola, local 36. Se puede pasar y ver los barcos antes de reservar.
Sin coste. Nunca compensa salir a ver qué pasa.
Chalecos para todos los tripulantes, incluidos en el precio.