
De octubre a mayo las tablas siguen saliendo. Cambian el agua, la ropa y la manera de elegir el día.
El paddle surf en otoño e invierno en Fuengirola se puede hacer cualquier día con viento flojo, por debajo de 15 nudos, con dos cambios respecto al verano: la ropa, porque el agua se va enfriando con las semanas, y la hora, porque los días son más cortos. De octubre a mayo es temporada baja y la tabla se reserva de un día para otro.
El otoño empieza con el agua todavía templada: el 2 de octubre de 2026 estaba a 23,2 °C frente a Fuengirola, según Open-Meteo, y con bañador bastaba. A partir de ahí baja poco a poco, y en pleno invierno una caída al agua deja de ser un detalle sin importancia. Por eso fuera del verano se rema más cerca de la orilla y se elige mejor el día.

Depende de la semana, y la manera fiable de saberlo es mirarlo el mismo día. La portada de la web enseña la temperatura del agua frente a Fuengirola cada media hora, junto con el viento y la ola. El dato de referencia de este otoño es el del 2 de octubre de 2026: 23,2 °C, una temperatura de bañador para hacer paddle surf sin más abrigo.
El mar se enfría más despacio que el aire, pero se enfría, y en invierno una caída se nota. Lo que hay que tener presente es que el agua quita calor al cuerpo mucho más deprisa que el aire a la misma temperatura. Una sesión con varias caídas enfría bastante más que una sesión seca, aunque fuera luzca el sol.
Mientras el agua siga cerca de los 23 °C de principios de octubre, basta con bañador y una licra o camiseta técnica de manga larga, que protege del sol y seca rápido. El algodón conviene dejarlo en casa: mojado pesa y enfría. La crema solar sigue haciendo falta, renovada cada dos horas, porque el sol de otoño también quema sobre el agua.
Cuando el agua ya está fría, lo que funciona es un neopreno propio, si se tiene, o capas finas que sequen deprisa, nunca un abrigo grueso: si uno se cae con él, pesa y estorba para volver a subir. Manos y pies son lo primero que se enfría, y unos escarpines de agua ayudan. El chaleco va incluido y se pone encima de la ropa.
La regla de la primera hora del verano se matiza. En pleno invierno las primeras horas son las más frías del día, así que muchas veces compensa salir a media mañana, cuando el sol ya calienta algo, y volver antes de que entre la brisa térmica, que a partir del mediodía viene del mar y levanta rizado.
Al otro lado está la luz. En diciembre anochece mucho antes que en junio, y una sesión por la tarde se queda corta enseguida. Tampoco hace falta apurar: una hora sobre la tabla da para remar a gusto. La oficina del Puerto Deportivo de Fuengirola abre de lunes a viernes de 9:00 a 20:00 y los fines de semana de 10:00 a 18:00.
Por debajo de 15 nudos se puede hacer casi todo; entre 15 y 20, el material ligero, que es donde entra la tabla, ya no sale; y por encima de 20 solo navegan los barcos grandes. Un nudo son 1,852 km/h, así que 15 nudos equivalen a unos 28 km/h. En la escala de Beaufort, fuerza 3 son de 7 a 10 nudos y fuerza 4, de 11 a 16.
Más que la fuerza, cuenta la dirección. El terral, viento de tierra del norte o del noroeste, empuja la tabla mar adentro aunque desde la orilla parezca que no sopla. El levante, que entra del este, mete mar de fondo, y el poniente, del oeste, levanta rizado por la tarde. Con terral, lo prudente es remar paralelo a la orilla y a poca distancia.
La primera es no separarse de la tabla. Si lleva cordón al tobillo, se ata siempre, porque con viento una tabla suelta se aleja más deprisa de lo que se nada, y en agua fría nadie quiere perseguirla. La segunda es remar más cerca de la orilla de lo que se remaría en agosto y, si se puede, no salir solo.
Ante la duda, de rodillas: remar arrodillado baja el centro de gravedad y evita caídas cuando el agua se mueve. El móvil va en una bolsa estanca, con el 112 y el teléfono de Salvamento Marítimo, 900 202 202, a mano. En invierno hay menos gente en la playa, y eso también significa menos ojos que vean a alguien con problemas.
De octubre a mayo la reserva se cierra de un día para otro, por teléfono en el 669 06 27 56 o dejando el número en el formulario de la web. Eso permite esperar al parte: se mira la previsión del mar la víspera, junto con la predicción marítima de AEMET para las aguas costeras de Málaga, y se llama si el día pinta en calma.
Si el día elegido se estropea y el parte no deja salir en condiciones, la fecha se cambia sin coste. Las tarifas no se publican: se dan por teléfono. El chaleco va incluido para cada persona y el material de seguridad se revisa antes de cada salida, igual en enero que en agosto.
El principio del otoño es buena época para aprender: el agua sigue templada, en la playa hay menos bañistas que en verano y menos embarcaciones moviéndose cerca de la orilla. La media hora de iniciación basta para empezar igual que en julio, y con la orilla más despejada hay sitio para caerse sin molestar a nadie.
En pleno invierno, quien empieza de cero lo tiene algo más difícil, porque las primeras sesiones son las que más caídas traen. Si en el grupo hay alguien que no quiere arriesgarse a un baño frío, el kayak es una alternativa en la que se va sentado y que no exige aprender nada. Quien ya rema encuentra en invierno un mar con mucho menos tráfico.
Si no está aquí, llámanos: en dos minutos te lo resolvemos por teléfono.
Sí, cualquier día con viento por debajo de 15 nudos. De octubre a mayo se reserva de un día para otro y, si el parte no deja salir en condiciones, la fecha se cambia sin coste.
Al principio del otoño, con el agua cerca de los 23 °C, basta con bañador y licra. Cuando el agua se enfría, un neopreno propio o capas finas que sequen rápido hacen la sesión más cómoda.
A media mañana, cuando el sol ya calienta algo, y de vuelta antes de que entre la brisa térmica del mediodía. Las tardes son cortas y la luz se va pronto.
Déjanos el teléfono y te llamamos. En julio y agosto conviene reservar con antelación.
Puerto Deportivo de Fuengirola, local 367. Se puede pasar y ver los barcos antes de reservar.
Sin coste. Nunca compensa salir a ver qué pasa.
Chalecos para todos los tripulantes, incluidos en el precio.