Se aprende en media hora. Pide mar plana, así que las mejores horas son las primeras de la mañana.
Se aprende en media hora. Lo difícil no es remar, es ponerse de pie: se empieza de rodillas y se sube cuando la tabla ya va estable.
Pide mar plana. Las mejores horas son las primeras de la mañana, antes de que entre la brisa; a mediodía con viento la tabla se convierte en una vela y cuesta volver.
Si quieres aprender de verdad, hay clase personalizada con monitor en vez del alquiler suelto. Para una primera vez merece la pena: se avanza más en una hora acompañado que en cuatro por tu cuenta.

Cuanta más superficie y más volumen tenga la tabla, más estable es. Para alguien que empieza, o para una persona de constitución grande, la tabla ancha es la que permite ponerse de pie el primer día; una tabla estrecha es más rápida pero exige equilibrio ya hecho.
El error clásico del principiante es elegir la tabla que le parece más bonita, que suele ser la más estrecha, y pasarse la hora cayéndose. Si es la primera vez, ancha y grande, sin discusión.
De rodillas, o directamente tumbado remando con los brazos como en una tabla de surf. De pie, el cuerpo hace de vela y el viento gana siempre; agachándose desaparece esa vela y la tabla avanza.
Es el recurso que hay que conocer antes de salir, porque cuando hace falta ya no hay tiempo de aprenderlo. En esta costa el viento aparece a mediodía casi todos los días de verano, y quien sale a las once puede encontrárselo a la vuelta.
Sí, y funciona muy bien: el niño va sentado delante y el adulto rema de pie detrás. La tabla aguanta el peso de sobra y el crío disfruta más de lo que disfrutaría remando él.
Para que un niño reme por su cuenta, mejor esperar a que tenga fuerza suficiente para gobernar la tabla si entra brisa. Mientras tanto, el kayak es la opción sensata: se va sentado, no hay equilibrio que mantener y el viento afecta mucho menos.
Para pasear, la hinchable gana. Es más blanda al caerse encima, aguanta los golpes contra piedras y flota con más volumen, que es justo lo que necesita alguien que empieza. La inmensa mayoría de las tablas de alquiler son hinchables por ese motivo.
La rígida desliza mejor y corta el agua con más finura, y es la que elige quien ya rema con soltura y busca velocidad. Para una hora de playa en verano, la diferencia no compensa la fragilidad: una tabla rígida se estropea con un roce que la hinchable ni nota.
Más del que parece desde la orilla, y no en los brazos. El paddle surf trabaja sobre todo el tronco y las piernas, porque el equilibrio se sostiene ahí y el remo se empuja con el cuerpo, no tirando con los hombros.
Quien acaba con los brazos destrozados es quien está remando mal: si duelen los brazos, es que faltaba cuerpo en el gesto. Una hora tranquila es un paseo; una hora con ritmo es entrenamiento de verdad, y al día siguiente se nota en los costados.
Para eso está el invento, el cabo que une el tobillo con la tabla. Va puesto siempre, y no es un detalle menor: una tabla suelta con brisa se aleja mucho más rápido de lo que una persona puede nadar, y recuperarla deja de ser posible en muy poco tiempo.
Es el motivo por el que una caída con el invento puesto es un chapuzón y sin él puede ser un problema serio. Se comprueba antes de entrar al agua, junto con el chaleco, y no se quita para hacer una foto.
Una hora es lo justo para una primera vez: da para ponerse de pie, coger confianza y dar un paseo corto. Más tiempo, siendo principiante, se convierte en cansancio y en caídas por falta de fuerza, no por falta de técnica.
Quien ya rema con soltura suele pedir dos horas o el día completo, sobre todo si el plan es costear hasta un punto concreto y parar allí. En ese caso importa más la hora de salida que la duración: con la brisa de mediodía, el paseo cambia de carácter.
| HORAS | TARIFA | CURSOS PERSONALIZADOS |
|---|---|---|
| 1 H | consultar | consultar |
| 2 H | consultar | consultar |
| 1/2 DÍA (4 h) | consultar | consultar |
| 1 DÍA (8 h) | consultar | consultar |
La tarifa se confirma al reservar. Llámanos y te la decimos en el momento.
Si no está aquí, llámanos: en dos minutos te lo resolvemos por teléfono.
Se aprende en media hora. Lo difícil no es remar, es ponerse de pie: se empieza de rodillas y se sube cuando la tabla ya va estable.
Las primeras de la mañana, antes de que entre la brisa. A mediodía con viento la tabla se convierte en una vela y cuesta volver.
Tabla, remo, el invento —el cabo que se ata al tobillo— y chaleco.
Para una primera vez, sí. Se avanza más en una hora con monitor que en cuatro por tu cuenta.
Déjanos el teléfono y te llamamos. En julio y agosto conviene reservar con antelación.
Puerto Deportivo de Fuengirola, local 36. Se puede pasar y ver los barcos antes de reservar.
Sin coste. Nunca compensa salir a ver qué pasa.
Chalecos para todos los tripulantes, incluidos en el precio.