
Las dos tienen motor y las dos se alquilan por turnos de quince minutos. A partir de ahí se parecen poco: una se lleva de pie y sola, la otra sentada y acompañada.
Elegir entre jet surf o moto de agua depende de lo que se busque. El jet surf es una tabla con motor que se lleva de pie, con un mando en la mano, y pide equilibrio: el primer turno se dedica a aprender a levantarse. La moto de agua se lleva sentado, se aprende en minutos y admite dos o tres personas.
Para quien quiere un reto y va solo, el jet surf; para quien quiere velocidad desde el primer minuto o compartirla con alguien, la moto de agua. Las dos salen en turnos de quince minutos, sin titulación y con monitor en la zona autorizada. La moto, además, se puede llevar fuera de esa zona con licencia de navegación.

En la postura y en quién va encima. El jet surf es una tabla con un motor dentro: se va de pie, como en una tabla de surf, y la velocidad se controla con un mando que se lleva en la mano. No hay manillar ni asiento, así que el rumbo se marca con el peso del cuerpo y la inclinación de los pies.
La moto de agua se lleva sentado, con manillar y acelerador, igual que una moto de carretera. Hay motos de dos y de tres plazas, de modo que se puede ir con pareja, con un amigo o con un hijo detrás. El jet surf es individual por naturaleza: una tabla, una persona. Esa diferencia ya decide la elección en muchos grupos.
El jet surf, con diferencia. En la moto de agua basta con la explicación del monitor para arrancar, acelerar y girar, y a los pocos minutos se va con soltura. En el jet surf el primer turno se dedica a aprender a levantarse: se empieza tumbado o de rodillas, se da un poco de gas y, cuando la tabla coge velocidad, se sube de pie.
Las caídas forman parte del aprendizaje y no tienen importancia: el monitor está cerca y el chaleco va puesto. Quien ha hecho surf, wakeboard o algo de paddle surf suele tener el equilibrio más trabajado, aunque el jet surf responde distinto, porque el empuje viene de la propia tabla y no de una ola o de un cabo.
Para pilotar una moto de agua hay que tener 18 años; los menores pueden ir como acompañantes, detrás de un adulto. Las motos llevan cordón de hombre al agua, una pinza unida a la muñeca o al chaleco que apaga el motor si el piloto se cae. En una familia con hijos menores, la moto permite que vayan todos, aunque solo conduzcan los mayores.
En el jet surf no hay acompañantes, así que cada persona necesita su propio turno. La edad mínima para llevarlo no figura aquí: se confirma al reservar, igual que cualquier otra duda sobre quién puede subir. Lo que sí hace falta en las dos actividades es nadar con soltura, porque tanto de la moto como de la tabla uno se puede caer.
Los dos se alquilan por turnos de quince minutos con monitor. El de la moto de agua sale del Puerto Deportivo de Fuengirola; el de jet surf se hace en zona autorizada, y la tabla la mueve el personal, porque pesa bastante y no se carga entre dos bañistas. Basta con llegar con el bañador puesto y la crema aplicada, y escuchar la explicación con atención.
En la moto, con uno o dos turnos se aprovecha bien; más de cuarenta minutos seguidos cargan muñecas y espalda. En el jet surf, el primer turno es para levantarse y el segundo para empezar a disfrutarlo, así que quien quiera sacarle partido hará bien en reservar dos. Entre turno y turno, unos minutos fuera del agua ayudan a recuperar los brazos.
El jet surf pide mar plano. Al ir de pie sobre una tabla, el rizado que levanta la brisa térmica a partir del mediodía se nota en cada metro, y con poniente ese rizado crece por la tarde. Por eso el mejor momento para el jet surf es la primera hora, cuando el agua suele estar quieta y cuesta menos mantenerse de pie.
La moto de agua aguanta más ola, aunque con marejada salta y se moja más. Con viento de 15 a 20 nudos se suspende el material ligero, y si el parte no deja salir en condiciones, la fecha se cambia sin coste. Antes de ir merece la pena mirar la previsión del mar en la portada de la web, que se actualiza cada media hora.
En la moto de agua, bastante. Las motos de agua sin licencia salen con monitor y dentro de la zona balizada. Con licencia de navegación o una titulación superior, presentando el original y el DNI, se puede llevar la moto sin monitor y fuera de esa zona, siempre respetando las distancias a las playas y a las boyas de baño.
La moto con licencia se entrega con el depósito lleno y se devuelve igual. En el jet surf la licencia no cambia nada: los turnos son siempre con monitor y en la zona autorizada, y no hace falta titulación para subir. Para quien tiene licencia y quiere recorrer la costa por su cuenta, la elección está clara.
Para una pareja o una familia que quiere ir junta, la moto de agua, porque admite dos o tres personas en el mismo turno y los menores pueden ir detrás de un adulto. Para alguien que va solo, tiene buen equilibrio y quiere aprender algo nuevo, el jet surf. Y en un grupo mixto, se pueden combinar: unos en moto y otros en tabla.
Si la duda es qué hacer el primer día, lo práctico es reservar un turno de moto a media mañana y dejar el jet surf para otro día a primera hora, con el mar plano. Una sola llamada al 669 06 27 56 basta para cuadrar los horarios y que nadie del grupo se quede esperando en tierra.
Si no está aquí, llámanos: en dos minutos te lo resolvemos por teléfono.
No. El jet surf se hace en turnos de quince minutos con monitor, en zona autorizada y sin titulación. El primer turno sirve para aprender a levantarse sobre la tabla.
No, es una tabla individual. Quien quiera ir acompañado tiene la moto de agua, que sin licencia lleva como máximo dos personas; los menores van como acompañantes de un adulto.
La moto de agua: se aprende en minutos y se va sentado. El jet surf exige equilibrio y el primer turno se dedica a ponerse de pie.
La moto de agua aguanta más ola que el jet surf, que pide mar plano. Entre 15 y 20 nudos se suspende el material ligero, y si no se puede salir, la fecha se cambia sin coste.
Déjanos el teléfono y te llamamos. En julio y agosto conviene reservar con antelación.
Puerto Deportivo de Fuengirola, local 367. Se puede pasar y ver los barcos antes de reservar.
Sin coste. Nunca compensa salir a ver qué pasa.
Chalecos para todos los tripulantes, incluidos en el precio.