
Los dos sirven para pasar unas horas en el mar, pero no para lo mismo. La elección depende del plan, del grupo y de la hora a la que se quiere salir.
Un velero conviene a quien quiere navegar con el viento, sin ruido de motor y sin prisa; un barco a motor, a quien quiere llegar antes, fondear frente a una playa, bañarse y volver a una hora fija. En la Costa del Sol, el velero de la flota mide 12,2 m, lleva hasta 9 pasajeros y sale de Puerto Banús siempre con patrón.
La otra diferencia es el viento: el velero lo necesita y el barco a motor lo nota en forma de ola. Como en esta costa la brisa térmica entra desde el mediodía, el velero navega mejor por la tarde, mientras que quien busca mar plana para bañarse prefiere la mañana. Para grupos grandes, la goleta de 24,1 m admite 36 personas.

El silencio y la inclinación. Con las velas izadas y el motor apagado solo se oye el agua contra el casco, y el barco navega escorado, es decir, inclinado hacia un costado por la fuerza del viento en las velas. La primera vez impresiona; a los pocos minutos se entiende que es la postura normal de un velero que avanza a vela.
En un barco a motor la sensación es otra: el ruido del motor, la cubierta plana y la velocidad marcada por el acelerador. Se llega antes a donde se quiere ir y se pasa más rato fondeado y en el agua. Si el plan es bañarse, comer a bordo y tomar el sol, encaja mejor el barco a motor; si el plan es navegar, el velero.
El barco a motor. Su velocidad depende del motor y del estado del mar; la de un velero, de la fuerza y la dirección del viento. Un velero no puede navegar directamente contra el viento: tiene que avanzar en zigzag, haciendo bordos, y eso alarga el camino cuando el destino queda de cara al viento.
Por eso una salida en velero se plantea por el recorrido y no por el destino. Los veleros de crucero llevan un motor auxiliar para entrar y salir de puerto y para cuando el viento cae, pero ir a motor todo el rato quita sentido a haberlo elegido. En el mar la velocidad se mide en nudos, y un nudo equivale a 1,852 km/h.
Algo de viento, sin pasarse. Con fuerza 3 en la escala de Beaufort, viento flojo de 7 a 10 nudos, un velero ya avanza a vela con suavidad; con fuerza 4, bonancible, de 11 a 16 nudos, va más rápido y más escorado. En esta costa la brisa térmica entra desde el mediodía, así que la tarde es la franja natural del velero.
Los límites son los mismos para toda la flota: con menos de 15 nudos sale casi todo, entre 15 y 20 se suspende el material ligero y por encima de 20 solo salen los barcos grandes. El poniente, del oeste, levanta rizado por la tarde, y el levante, del este, mete mar de fondo. Si el parte no deja salir en condiciones, la fecha se cambia sin coste.
Depende más del estado del mar que del tipo de barco. Con viento constante, la presión en las velas mantiene al velero apoyado sobre un costado y el balanceo de lado a lado baja; parado y con mar de fondo, en cambio, se mece. El barco a motor en marcha da golpes de proa contra el rizado, y fondeado con mar de fondo también se mueve.
Lo que ayuda en cualquier barco: salir por la mañana, con el mar más tranquilo; mirar al horizonte y no al móvil; quedarse en la bañera, al aire, en vez de bajar al interior; y no embarcar con el estómago vacío ni justo después de una comida pesada. Los niños van sentados en la bañera, nunca en la proa, con chaleco de su talla.
El velero de 12,2 m lleva hasta 9 pasajeros. Para más gente está la goleta de 24,1 m, que admite 36 y va con tripulación completa: además del patrón, personal que atiende a bordo, y un segundo marinero porque pasa de 24 m. Los dos salen de Puerto Banús, a unos 28 km de Fuengirola por la A-7, alrededor de media hora en coche.
En el resto de la flota el abanico es más ancho: 30 embarcaciones de 4 a 31,7 m repartidas en 5 puertos. En Puerto Banús hay yates de 21,7 m para 12 pasajeros y de 31,7 m para 15; en Marbella, un catamarán de 11,5 m para 12 personas con camarotes; y en Estepona, un yate de 21,8 m para 10 con tripulación completa.
Para el velero, no. Sale siempre con patrón, que gobierna, fondea y responde de la seguridad, y si alguien del grupo quiere aprender, el patrón puede enseñarle a manejarlo durante la salida, empezando por llevar el timón. No es un curso con título: Alquiler Náutico no es escuela náutica, y lo que se aprende a bordo es para disfrutar de ese día.
En barco a motor, sin título la salida es con patrón. Para llevarlo uno mismo, en el Puerto Deportivo de Fuengirola una barca de 4 metros se lleva con licencia de navegación, con diez minutos de explicación antes de soltar amarras y dentro de una zona marcada en la carta; es una sola, así que en verano conviene reservarla con margen. Las lanchas de 6,6 a 6,9 metros exigen el título de Patrón de Navegación Básica (PNB).
Para una tarde de navegación tranquila, en pareja o con un grupo de hasta 9, el velero desde Puerto Banús. Para fondear frente a una playa, bañarse y volver a una hora fija, el barco a motor con patrón. Para un grupo de más de 15 personas, la goleta. Y si nadie quiere coger el coche, los barcos que salen de Fuengirola.
En todos van incluidos el chaleco de cada tripulante, el material de seguridad revisado antes de cada salida y el seguro de la embarcación. Las tarifas no se publican: se dan por teléfono, en el 669 06 27 56. En julio y agosto conviene reservar con días de margen; de octubre a mayo suele bastar con llamar de un día para otro.
Si no está aquí, llámanos: en dos minutos te lo resolvemos por teléfono.
No. El velero de 12,2 m sale siempre con patrón, que puede enseñar a manejarlo a quien quiera aprender durante la salida.
Los veleros de crucero llevan motor auxiliar para cuando el viento cae, pero la salida tiene más sentido con brisa, que en esta costa entra a partir del mediodía.
Influye más el estado del mar que el tipo de barco. Conviene salir por la mañana, quedarse en la bañera mirando al horizonte y elegir el día con el parte.
Hasta 9 pasajeros en el de 12,2 m. Para grupos mayores, la goleta de 24,1 m admite 36 personas y los yates de Puerto Banús, 12 o 15.
Déjanos el teléfono y te llamamos. En julio y agosto conviene reservar con antelación.
Puerto Deportivo de Fuengirola, local 367. Se puede pasar y ver los barcos antes de reservar.
Sin coste. Nunca compensa salir a ver qué pasa.
Chalecos para todos los tripulantes, incluidos en el precio.